Los teléfonos plegables hace tiempo dejaron de ser simplemente una demostración de lo que la tecnología puede hacer. La pregunta ahora es mucho más interesante: ¿realmente aportan algo diferente en el día a día?
Durante los últimos días estuvimos utilizando el Samsung Galaxy Z Fold8 como teléfono principal, probando sus cámaras, autonomía, rendimiento, las posibilidades de Galaxy AI y, especialmente, ese particular formato que permite pasar de un smartphone compacto a una pantalla considerablemente más grande con solo desplegarlo.
Después de convivir con él hay algo que queda bastante claro: el atractivo del Fold8 no está solamente en poder doblar una pantalla, sino en todo lo que podemos hacer cuando Android, One UI y las aplicaciones aprovechan ese espacio adicional. Además, Samsung tomó una decisión particularmente interesante con esta generación: apostar por unas proporciones que nos recuerdan al formato de un pasaporte y que, después de probarlas, creemos que podrían ser una de las claves para entender hacia dónde pueden evolucionar los plegables.
Pero vayamos por partes.
Samsung Galaxy Z Fold8: especificaciones principales
Antes de entrar completamente en nuestra experiencia, estas son las principales características del Galaxy Z Fold8:
| Característica | Samsung Galaxy Z Fold8 |
|---|---|
| Pantalla exterior | 5,5 pulgadas, formato 16:10 en horizontal |
| Pantalla interior | 7,6 pulgadas, relación 4:3 |
| Brillo máximo | Hasta 3.000 nits |
| Sistema operativo | Android 17 con One UI 9 |
| Procesador | Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy |
| Memoria RAM | 12 GB / 16 GB según almacenamiento |
| Almacenamiento | 256 GB / 512 GB / 1 TB |
| Cámara principal | 50 MP, f/1.8 |
| Ultra gran angular | 50 MP, f/1.9 |
| Cámaras frontales | 10 MP exterior + 10 MP interior |
| Zoom | 2x con calidad óptica / hasta 10x digital |
| Video | Hasta 8K |
| Batería | 4.800 mAh |
| Peso | 201 gramos |
| Grosor desplegado | 4,5 mm |
| Resistencia | IP48 |
| Protección | Armor Aluminum, Gorilla Glass Ceramic 3 y Victus 2 |
| Bisagra | Armor FlexHinge |
| Colores | Lavender, Graphite y Cream |
| S Pen | No compatible |
| Actualizaciones | Hasta 7 generaciones del sistema operativo y 7 años de seguridad |
Diseño: un Fold que finalmente se siente mucho más cómodo
Uno de los primeros cambios que percibimos al agarrar el Galaxy Z Fold8 es que Samsung trabajó sobre algo fundamental en cualquier plegable: hacer que deje de sentirse excesivamente pesado o aparatoso. Tenemos un peso de 201 gramos, una cifra especialmente interesante para un dispositivo que esconde una pantalla de 7,6 pulgadas en su interior.
Desplegado alcanza apenas 4,5 mm de grosor, y esa reducción se nota tanto al utilizarlo como al llevarlo en el bolsillo. Pero probablemente uno de los cambios que más define la experiencia esté en sus proporciones.
Un formato tipo pasaporte que podría marcar el camino
El Galaxy Z Fold8 adopta unas proporciones que inevitablemente recuerdan a un pasaporte cuando está cerrado: compacto, relativamente ancho y pensado para transformarse en algo completamente diferente cuando lo abrimos. Puede parecer simplemente una decisión estética, pero después de varios días utilizándolo creemos que tiene bastante más importancia.
Durante años, muchos plegables intentaron conservar proporciones cercanas a las de un smartphone tradicional y simplemente agregar una gran pantalla cuando se abrían. Este concepto propone algo diferente: aceptar que estamos frente a otra categoría de dispositivo y aprovechar precisamente esa diferencia.
Cerrado podemos responder mensajes, revisar notificaciones, utilizar redes sociales, consultar rápidamente una aplicación o sacar una fotografía sin necesidad de abrirlo constantemente. Pero cuando necesitamos más espacio, lo desplegamos y aparece una pantalla de 7,6 pulgadas con relación 4:3, mucho más cercana a la experiencia de una pequeña tablet.
Creemos que este formato tipo pasaporte puede representar parte del futuro de los teléfonos plegables.
No necesariamente porque todos los fabricantes tengan que copiar exactamente estas proporciones, sino porque consigue algo fundamental: que el dispositivo tenga una identidad y una utilidad diferente tanto cerrado como abierto. No se trata simplemente de fabricar teléfonos que se doblen, sino de encontrar una forma en la que doblarlos realmente aporte algo. Y Samsung parece estar cada vez más cerca de conseguir ese equilibrio.
Una bisagra que transmite confianza
Samsung utiliza su Armor FlexHinge, acompañada por una estructura de Armor Aluminum. Debajo de la pantalla plegable también encontramos dos capas de titanio —lo que Samsung denomina Flex Titanium— destinadas a reforzar la estructura y mejorar su resistencia.
La protección se completa con Gorilla Glass Ceramic 3 en el frontal y Gorilla Glass Victus 2 en la parte posterior, además de certificación IP48. Esta última aporta resistencia al agua, aunque no ofrece protección completa frente al polvo fino o la arena. El pliegue central sigue existiendo, porque seguimos estando frente a una pantalla plegable; sin embargo, durante el uso nos pareció mucho menos protagonista que en generaciones anteriores.
Cuando miramos directamente la pantalla apagada podemos encontrarlo, pero una vez que comenzamos a utilizar el teléfono nuestra atención rápidamente deja de estar ahí.
Dos pantallas, pero dos experiencias diferentes
Esta es realmente la razón de ser del Galaxy Z Fold8. Cerrado tenemos una pantalla de 5,5 pulgadas, mientras que al abrirlo aparecen 7,6 pulgadas con relación 4:3. Pero no se trata solamente de tener una pantalla más grande.
La pantalla exterior permite realizar prácticamente todas las tareas rápidas que hacemos habitualmente con un smartphone, mientras que la interior cambia considerablemente la experiencia en determinadas aplicaciones. Navegar por Internet, editar una fotografía, revisar documentos, utilizar mapas, leer contenido o trabajar con varias aplicaciones simultáneamente tiene mucho más sentido en este formato.
Ambos paneles pueden alcanzar hasta 3.000 nits de brillo, algo que ayuda considerablemente cuando utilizamos el teléfono en exteriores. La pantalla principal incorpora además un tratamiento antirreflejo. Para consumir contenido multimedia la experiencia es excelente, aunque la relación 4:3 significa que determinados videos panorámicos no ocuparán las 7,6 pulgadas completas.
Pero donde realmente encontramos la diferencia es en productividad y multitarea.
Multitarea: acá empieza a tener sentido comprar un Fold
Podemos tener dos aplicaciones funcionando una junto a la otra, utilizar ventanas flotantes y movernos rápidamente entre diferentes aplicaciones. Son funciones que Android también permite utilizar en otros teléfonos, pero tener 7,6 pulgadas cambia completamente su utilidad.
Podemos estar mirando información en una página mientras escribimos, consultar Maps manteniendo otra aplicación abierta, revisar fotografías mientras respondemos un mensaje o trabajar con contenido sin saltar constantemente entre aplicaciones. La barra de tareas de One UI también ayuda a que por momentos la experiencia se acerque más a la de una pequeña tablet que a la de un smartphone convencional.
Probablemente este sea uno de los argumentos más fuertes del Fold8: no necesitamos utilizar estas funciones todo el tiempo para entender su utilidad. Basta encontrarnos varias veces durante el día en una situación en la que tener dos aplicaciones simultáneamente nos ahorra tiempo para comenzar a entender por qué existe este formato.
Rendimiento: potencia de sobra para aprovechar la pantalla
En su interior encontramos el Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy, una versión optimizada específicamente para dispositivos Galaxy. Está acompañado por 12 GB de RAM en las versiones de 256 y 512 GB, mientras que la variante con 1 TB de almacenamiento llega a los 16 GB de RAM.
En nuestra experiencia, el Fold8 se mueve con absoluta fluidez tanto en las tareas cotidianas como cuando comenzamos a exigirlo con varias aplicaciones abiertas simultáneamente. También tenemos potencia suficiente para ejecutar juegos exigentes y una GPU compatible con tecnologías avanzadas de gráficos, incluyendo ray tracing mediante Vulkan.
Aunque nuevamente hay algo que termina siendo incluso más interesante que las especificaciones: jugar utilizando una pantalla plegable de estas dimensiones genera una experiencia muy diferente a la de un smartphone tradicional. Para redes sociales, edición, multimedia, navegación, juegos y especialmente multitarea, el rendimiento nunca fue una preocupación durante nuestras pruebas.


Android 17, One UI 9 y Galaxy AI: software pensado para aprovechar el formato
Tener una pantalla grande sirve de poco si el software no sabe qué hacer con ella, y acá Samsung cuenta con la experiencia acumulada durante varias generaciones de Fold. El Galaxy Z Fold8 llega con Android 17 y One UI 9, una combinación especialmente optimizada para aprovechar su formato plegable.
One UI permite utilizar la pantalla interior mediante división de aplicaciones, ventanas flotantes, barra de tareas y continuidad entre las pantallas. Podemos comenzar una tarea con el teléfono cerrado y continuarla cuando lo desplegamos, algo que contribuye a que las dos pantallas se sientan como partes de un mismo dispositivo y no como experiencias independientes.
A esto se suma Galaxy AI, que ya forma una parte importante de la experiencia de los teléfonos Galaxy. Encontramos herramientas relacionadas con edición de fotografías, generación o modificación de contenido, asistencia con textos y diferentes funciones contextuales. Por ejemplo, Photo Assist permite eliminar, mover o redimensionar objetos, completar partes de una imagen y comparar rápidamente el resultado editado con la fotografía original.
También encontramos funciones inteligentes capaces de interpretar el contexto de lo que estamos haciendo y sugerir acciones. Pero lo interesante en el Fold8 no es solamente tener inteligencia artificial, sino combinar IA + pantalla grande + multitarea.
Una herramienta inteligente que en un teléfono convencional puede resultar útil ocasionalmente, en una pantalla de 7,6 pulgadas puede integrarse mucho mejor dentro de un flujo de trabajo.
Cámaras: dos sensores de 50 MP como protagonistas
Samsung equipa al Galaxy Z Fold8 con una configuración fotográfica bastante interesante. Tenemos una cámara principal de 50 MP con apertura f/1.8 y un ultra gran angular también de 50 MP con apertura f/1.9.
En buenas condiciones de iluminación, la cámara principal consigue fotografías con muy buen nivel de detalle, buen rango dinámico y ese procesamiento característico de Samsung que suele entregar imágenes atractivas directamente desde el teléfono. El ultra gran angular permite ampliar considerablemente el encuadre y, al utilizar también un sensor de 50 MP, consigue mantener un buen nivel de detalle.
El Fold8 ofrece además zoom 2x con calidad óptica y zoom digital de hasta 10x. Para las cámaras frontales encontramos dos sensores de 10 MP, uno asociado a la pantalla exterior y otro a la pantalla interior.
Más allá de los sensores, el formato plegable permite hacer cosas que un smartphone convencional no puede replicar de la misma manera. Podemos utilizar la pantalla exterior como monitor mientras realizamos una fotografía con las cámaras posteriores, algo especialmente interesante para selfies o fotografías grupales porque podemos aprovechar la calidad del sensor principal mientras vemos exactamente cómo quedará la imagen.
También podemos apoyar parcialmente el teléfono gracias a su formato plegable para determinadas fotografías o grabaciones sin necesidad de utilizar un trípode. En video contamos con grabación de hasta 8K, junto con el procesamiento de Samsung y tecnologías como Nightography y ProVisual Engine para mejorar especialmente detalle, color y reducción de ruido.







Batería: nuestra experiencia durante un día exigente
El Galaxy Z Fold8 incorpora una batería de 4.800 mAh. Sobre el papel puede parecer una capacidad relativamente justa teniendo en cuenta que estamos alimentando dos pantallas y, especialmente, un panel interior de 7,6 pulgadas, pero las cifras de una ficha técnica cuentan solamente una parte de la historia.
Por eso durante estos días prestamos especial atención a cómo se comportaba en un escenario de uso real y nuestra experiencia fue positiva. Durante un día completo con un uso bastante exigente llegamos al final de la jornada con aproximadamente un 25 % de batería restante.
Por supuesto, la autonomía puede variar considerablemente dependiendo de cuánto utilicemos la pantalla interior, las cámaras, juegos, conexión móvil o aplicaciones funcionando en segundo plano. Pero durante nuestras pruebas pudimos completar el día sin tener que preocuparnos constantemente por encontrar un cargador y, en un plegable donde la pantalla interior invita precisamente a utilizar más el dispositivo, nos parece un resultado importante.
Conectividad y seguridad
Un dispositivo de esta categoría también necesita estar completo en conectividad y seguridad. El Galaxy Z Fold8 ofrece 5G, Wi-Fi de última generación, Bluetooth, NFC y conexión USB-C. También admite SIM física y eSIM, aunque las combinaciones disponibles pueden variar según el mercado y la configuración.
Samsung mantiene además su plataforma de seguridad Samsung Knox, junto con las diferentes capas de protección integradas dentro de One UI. El lector de huellas está ubicado en el lateral y, en un plegable, esta posición tiene bastante sentido: podemos desbloquearlo cómodamente tanto cuando está cerrado como cuando tenemos desplegada la pantalla interior.
A esto se suma la integración con el ecosistema Galaxy, especialmente útil para quienes ya utilizan relojes, auriculares, tablets u otros dispositivos Samsung.
¿Qué cosas podría mejorar Samsung?
Aunque nuestra experiencia general con el Galaxy Z Fold8 fue muy positiva, hay un aspecto que nos habría gustado encontrar en esta generación: la compatibilidad con S Pen.
Una pantalla interior de 7,6 pulgadas resulta especialmente atractiva para tomar notas, dibujar, realizar anotaciones sobre documentos o incluso editar contenido, por lo que creemos que recuperar el soporte para S Pen podría complementar todavía más la propuesta del Fold8.
Lo que más nos gustó del Galaxy Z Fold8
Después de varios días utilizándolo, uno de los aspectos con los que más nos quedamos es precisamente la evolución de su diseño. Los 201 gramos, el menor grosor y especialmente este nuevo enfoque de formato tipo pasaporte hacen que el concepto Fold resulte cada vez más natural.
A eso se suma una pantalla interior excelente, potencia de sobra, buenas cámaras, herramientas de Galaxy AI y una autonomía que en nuestra experiencia consiguió completar sin problemas una jornada exigente. Pero su verdadera fortaleza continúa siendo algo que un teléfono tradicional simplemente no puede replicar: pasar de un smartphone compacto a una pantalla preparada para trabajar, jugar, editar o consumir contenido con solo abrirlo.
Mirá nuestro análisis en YouTube
Si querés conocer todavía más sobre nuestra experiencia con el Galaxy Z Fold8 y verlo en funcionamiento, te dejamos a continuación nuestro análisis completo en YouTube.
Samsung Galaxy Z Fold8: ¿vale la pena?
El Galaxy Z Fold8 no intenta ser el teléfono indicado para absolutamente todo el mundo, y probablemente ahí esté parte de la respuesta. Si utilizamos principalmente WhatsApp, redes sociales, cámara y algunas aplicaciones ocasionales, existen smartphones tradicionales excelentes que pueden cubrir perfectamente esas necesidades.
Pero para quienes realmente aprovechan la multitarea, la productividad, la edición y el contenido multimedia, y buscan una pantalla considerablemente más grande sin tener que llevar otro dispositivo, la propuesta cambia. Después de varios días utilizándolo, nuestra sensación es que Samsung consiguió algo especialmente importante con esta generación: que el formato plegable sea cada vez menos una curiosidad tecnológica y cada vez más un teléfono práctico para utilizar todos los días.
Y particularmente creemos que esa apuesta por unas proporciones tipo pasaporte puede ser una pista de hacia dónde se dirige esta categoría. El futuro de los plegables quizás no consista simplemente en conseguir teléfonos cada vez más delgados o pantallas cada vez más grandes, sino en encontrar el formato adecuado para que un mismo dispositivo funcione realmente bien cerrado y abierto.
Y en ese camino, el Galaxy Z Fold8 nos parece una de las propuestas más interesantes hasta el momento.
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